Author: Mitja Jermol

  • ¿Seguimos necesitando los REA en la era de la IA?

    ¿Seguimos necesitando los REA en la era de la IA?

    Fawzi Baroud, Profesor Titular y Cátedra UNESCO en REA en la Universidad Notre Dame–Louaize, se basa en más de tres décadas de experiencia en TI (Tecnologías de la Información) para la educación superior para impulsar iniciativas de transformación digital. Su trabajo promueve la apertura y la innovación responsable, con un fuerte enfoque en el aprovechamiento de las TIC y los REA para ampliar el acceso a la educación y promover la equidad.

    Mitja Jermol es un informático y investigador de IA esloveno que lidera iniciativas internacionales sobre educación abierta, tecnologías del conocimiento y políticas. Es titular de la Cátedra UNESCO y da forma a los debates mundiales sobre inteligencia artificial, ética y transformación digital en el ámbito académico y empresarial.

    La Inteligencia Artificial Generativa (IAGen) está transformando casi todas las prácticas establecidas en el ámbito educativo. Hay quien sostiene que los Recursos Educativos Abiertos (REA) se encuentran entre las principales víctimas. La IAGen puede producir materiales didácticos de forma instantánea y bajo demanda, por lo que cabe preguntarse cuál es el propósito del laborioso trabajo de crear, seleccionar y compartir REA. ¿Por qué debería alguien invertir en repositorios de dominio público cuando una simple indicación puede dar resultados comparables en cuestión de segundos?

    Los REA se perciben erróneamente como contenido, algo que podría sintetizarse fácilmente por un modelo lingüístico. En realidad, los REA son experiencias de aprendizaje diseñadas. Encarnan la intención pedagógica de crear experiencias de aprendizaje, incluyen un proceso de comprensión paso a paso, implican actividades que involucran a los alumnos en varios niveles, proporcionan retroalimentación con evaluaciones alineadas con los objetivos de aprendizaje y apoyan la inclusión a través de la accesibilidad. Todo este conocimiento humano no puede (todavía) captarse en una indicación, aunque sea compleja y esté debidamente estructurada.

    Más allá de la pedagogía, los REA también proporcionan procedencia y responsabilidad, algo con lo que IAGen tiene dificultades. Los REA permiten rastrear los orígenes, lo cual es esencial para el contexto educativo, saber de dónde proviene el conocimiento es importante no solo para mantener la integridad académica, sino también para permitir que otros se basen en trabajos anteriores.

    Por lo tanto, debemos considerar la relación entre los REA y la IAGen como una mejora mutua, no como un reemplazo. Los REA proporcionan una procedencia transparente, licencias abiertas y experiencias de aprendizaje diseñadas pedagógicamente, mientras que la IAGen acelera la actualización, la traducción, la adaptación y la accesibilidad, haciendo que los REA sean más fáciles de mantener y tengan una mayor capacidad de respuesta sin sacrificar la calidad ni la integridad.

    En resumen, esta mejora mutua se puede observar a través de dimensiones específicas:

    • La paradoja de los datos de entrenamiento. Las IAGen se entrenan con contenidos creados por humanos, como los REA, y si estos dejan de existir, la IA seguirá entrenando con datos generados por IAGen, lo que reducirá la calidad con el tiempo.
    • Contenido frente a diseño del aprendizaje. Los REA no son solo contenido, sino que incluyen arquitecturas pedagógicas complejas basadas en siglos de experiencia.
    • Verificación y confianza. Los resultados de la IAGen carecen de origen. Los REA llevan atribución, pueden ser revisados por pares y siguen las tradiciones académicas de verificación.
    • Contextualización y localización. A diferencia del contenido de la IAGen, que tiende a ser genérico, los REA son capaces de captar contextos lingüísticos y culturales específicos de comunidades que comprenden las necesidades locales.
    • Los bienes comunes. Los REA representan la educación como una empresa humana compartida. La generación bajo demanda por parte de la IAGen aleja a la educación del mantenimiento del conocimiento como un bien común.
    • Y, por último, la dimensión de la equidad. Los REA se pueden descargar, son accesibles sin conexión y se pueden utilizar sin API comerciales ni suscripciones. Sin embargo, la importancia de esto depende totalmente de lo siguiente:

    REA e IA: una pregunta global, respuestas muy locales

    La respuesta a la pregunta «¿Seguimos necesitando los REA en la era de la IA?» depende en gran medida de dónde te encuentres.

    Para ilustrarlo, analizaremos dos contextos muy diferentes:

    • Líbano, donde las dificultades económicas y el acceso desigual a la tecnología hacen que los REA sean esenciales para la equidad y la supervivencia.
    • Eslovenia, donde la sólida infraestructura digital y las políticas educativas europeas determinan cómo se utilizan los REA y la IA en la educación superior.

    Al explorar estos dos casos en paralelo, defendemos que el futuro de la educación no consiste en elegir entre los REA o la IAGen, sino en comprender cómo pueden funcionar juntos en diferentes realidades.

    El contexto libanés

    Últimamente, una idea provocadora aparece con frecuencia en los debates sobre educación:

    «¿Para qué molestarse con los REA cuando la IA puede generar contenido al instante

    A primera vista, parece razonable. Con una sola indicación, la IA puede producir un esquema de clase, un estudio de caso o un cuestionario en cuestión de segundos. Entonces, ¿por qué dedicar tiempo a crear y compartir recursos abiertos?

    No obstante, las limitaciones prácticas de la generación instantánea de contenidos afloran en el momento en que se consideran factores como el acceso, el coste y la lengua. En el Líbano, esta distinción es realmente importante. Las universidades y las escuelas se enfrentan a crisis financieras, presupuestos limitados y un acceso desigual a la tecnología. No todos los estudiantes disponen de un dispositivo potente o tienen acceso a herramientas de IA de pago. Los REA proporcionan algo fundamental: materiales de aprendizaje gratuitos y reutilizables que pueden traducirse al árabe o al francés y adaptarse a las necesidades reales del aula.

    Al mismo tiempo, los REA no son solo una solución técnica, sino también social, especialmente cuando los usuarios y las instituciones se encuentran bajo presión. Los REA también crean una sensación de fuerza compartida. Cuando los educadores comparten abiertamente los recursos, se apoyan mutuamente. El conocimiento sigue siendo accesible, incluso cuando los sistemas son frágiles y la financiación es incierta. La IA puede ayudar sin duda alguna, traduciendo, actualizando o personalizando los REA, pero no puede sustituir los valores humanos que hay detrás de la educación abierta.

    En el Líbano, los REA siguen siendo la base de una educación justa y sostenible. El futuro no consiste en sustituir los REA por la IA, sino en utilizarlos juntos: REA más IA.

    Transición al contexto esloveno

    El Líbano muestra cómo los REA pueden ser un salvavidas durante una crisis y en situaciones de acceso limitado. Eslovenia, sin embargo, presenta un panorama bastante diferente. Con una sólida infraestructura digital y el apoyo de las políticas educativas europeas, la atención se centra menos en el acceso y más en cuestiones de innovación, integridad académica y sostenibilidad a largo plazo.

    Dado que Eslovenia ofrece conectividad universal a Internet y apoya estratégicamente a las instituciones educativas con inversiones, las barreras generales para adoptar tecnologías y/o prácticas innovadoras con IAGen son menores. El principal reto al que se enfrenta el sistema educativo esloveno no es si los estudiantes y los profesores utilizarán IAGen, sino cómo lo harán. Esto ofrece oportunidades, pero también genera tensiones en un ámbito en el que aún faltan prácticas y directrices establecidas. Ya se han señalado varios inconvenientes, como, por ejemplo, la ausencia de una evaluación crítica del contenido generado por la IA, la homogeneización de los materiales, las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual y las licencias, la falta de competencias y el aumento de la carga de trabajo.

    Eslovenia, Europa y la mayor parte del mundo se enfrentan al desafío crítico de depender de unos pocos y potentes marcos de IAGen controlados por gigantes tecnológicos mundiales. Esto amenaza la soberanía digital y la autonomía educativa, ya que los cambios geopolíticos podrían hacer que las herramientas asequibles de hoy dejen de serlo mañana. A pesar de invertir en un modelo lingüístico nacional, Eslovenia por sí sola no puede competir con la escala corporativa, lo que convierte la independencia a largo plazo en una cuestión apremiante.

    Imagen generada por IA

    Conectando las dos perspectivas

    En conjunto, estos dos contextos muestran por qué las dimensiones mencionadas, como la equidad, la confianza, la localización y los bienes comunes, se desarrollan de manera diferente según las condiciones locales. Cuando observamos juntos el Líbano y Eslovenia, vemos cómo el mismo debate global adopta formas muy diferentes. En un contexto, los REA apoyan la equidad y la resiliencia durante la crisis. En otro, complementan los sistemas digitales avanzados. Lo que se mantiene constante en ambos casos son los valores fundamentales de apertura, colaboración e inclusión.

    La dependencia es el riesgo; la diversificación es la estrategia

    Los debates en ambos lados también versan sobre si debemos tratar la IAGen no solo como una herramienta, sino como la infraestructura principal para la educación. Eso plantea riesgos críticos de dependencia de un pequeño número de plataformas, sus tarifas, las condiciones de conectividad y las decisiones políticas que los educadores y el alumnado no pueden controlar. En este sentido, los REA pueden aportar la resiliencia necesaria al proporcionar una capa estable, offline y auditable, al tiempo que utilizan múltiples herramientas IAGen sustituibles como capa de mejora que se puede cambiar o desactivar sin interrumpir el proceso educativo.

    Ser dueños de nuestro futuro educativo

    «¿Seguimos necesitando los REA en la era de la IA?» no es la pregunta adecuada. En su lugar, deberíamos preguntarnos: «¿Quién queremos que controle el futuro de la educación?».

    Depender únicamente de la IAGen significaría gestionar la educación en un terreno alquilado. Como muestran los ejemplos del Líbano y Eslovenia, depender de unos pocos modelos comerciales de IAGen hace que la educación sea vulnerable al aumento de los costes, las dificultades técnicas y los cambios políticos que no podemos controlar.

    Una posible vía de futuro es utilizar ambos, potenciando las características específicas de cada uno. Los REA como base pueden garantizar que el conocimiento siga siendo libre, verificado por humanos y siempre disponible para todos sin restricciones. La IAGen como acelerador puede proporcionar mecanismos fáciles, eficaces y potentes para traducir, adaptar y actualizar esa base.

    Al garantizar que la educación siga siendo abierta, propiedad de la comunidad y gestionada por ella, al tiempo que se utiliza la IAGen para potenciarla, podemos asegurar que el aprendizaje siga siendo un bien público y no una oferta privada. Así es como construimos la educación del mañana, que no solo es de alta tecnología, sino también social, ética, segura y abierta a todos.

    Este artículo forma parte de la serie: «Sharing is a challenge», publicada a lo largo del mes de marzo de 2026, en colaboración con la Cátedra UNESCO RELIA y la red Euniwell.

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    Traducción: Este artículo ha sido redactado en inglés. Esta traducción, realizada con herramientas automáticas y posteriormente revisada por nuestro equipo, puede contener inexactitudes. Le rogamos que nos informe de cualquier error.

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    La intención artística original sigue siendo la del artista y puede diferir de la intención editorial de nuestra adaptación. Agradecemos a Joana Mundana por compartir su obra bajo la licencia abierta CC BY-NC-SA 4.0.

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    ¿Seguimos necesitando los REA en la era de la IA?

    » de Fawzi Baroud & Mitja Jermol está bajo licence CC BY 4.0

  • Separar lo falso de la verdad en la educación

    Separar lo falso de la verdad en la educación

    El artículo de hoy está escrito por Mitja Jermol

    Mitja Jermol es titular de la Cátedra UNESCO de Tecnologías Abiertas para Recursos Educativos Abiertos y Aprendizaje Abierto y miembro de la junta del Centro Internacional de Investigación en Inteligencia Artificial bajo los auspicios de la UNESCO (IRCAI), ambos en el Instituto Jozef Stefan, Liubliana, Eslovenia.

    Según un estudio realizado por Stanford en 2016, más del 80 % de los estudiantes de secundaria tienen dificultades para distinguir entre contenidos inventados y noticias reales en Internet (Wineburg et al., 2016). El estudio se ha ido adaptando periódicamente desde entonces (https://purl.stanford.edu/gf151tb4868) y los resultados no mejoran, sino que empeoran.

    Esta alarmante estadística pone de manifiesto una crisis creciente en la educación: la producción de información errónea y su impacto en el aprendizaje de los estudiantes.

    La era digital, que ha traído consigo un acceso sin precedentes a la información, conlleva el reto de navegar por un panorama cada vez más complejo de verdad y falsedad. Las instituciones educativas y académicas, tradicionalmente baluartes del conocimiento y el pensamiento crítico, se enfrentan a la difícil tarea de preparar a los estudiantes para distinguir los hechos de la ficción en un entorno en el que la información errónea se difunde a una velocidad sin precedentes a través de las redes sociales, las aplicaciones y las plataformas digitales.

    Figure generated by AI

    Con la aparición de una IA generativa cada vez más poderosa que permite a todo el mundo crear millones de historias convincentes pero falsas, el desafío se vuelve cada vez más complejo a medida que la línea entre el contenido auténtico y el generado artificialmente se vuelve cada vez más delgada.

    Varios estudios revelaron la compleja naturaleza de la desinformación y su impacto en el aprendizaje. Los investigadores (Ecker et al., 2022) descubrieron que la exposición a la desinformación puede crear conceptos erróneos persistentes que se resisten a la corrección, incluso cuando más tarde se presenta a los estudiantes información precisa. Un estudio publicado por primera vez en Scientific American en 2018 (Greenemeier 2018) demostró que la desinformación se difunde hasta seis veces más rápido en las redes sociales que los hechos, lo que dificulta especialmente que los estudiantes mantengan una comprensión precisa de los acontecimientos actuales.

    Figura generada por IA

    Parece que la humanidad está pasando rápidamente de un mundo real basado en datos, hechos y verdades comunes elaborados mediante un método científico a una realidad basada en pura ficción y narrativa, donde la línea entre la verdad y la invención se vuelve cada vez más borrosa. Estos desafíos plantean riesgos significativos para el proceso educativo. Los estudiantes que no pueden evaluar eficazmente las fuentes de información pueden desarrollar conceptos erróneos que obstaculizan su aprendizaje, pueden tomar decisiones basadas en referencias falsas y propagar la desinformación. Además, la incapacidad para distinguir la información creíble de la no creíble socava los objetivos fundamentales de la educación: desarrollar pensadores informados y críticos.

    Varios estudios (Centola et al., 2018; Xie J et al., 2011) han demostrado que solo entre el 10 y el 25 % de la población total de un país puede ser suficiente para cambiar las convenciones sociales o establecer nuevas normas. Por lo tanto, si se combina el poder de la IA generativa con el efecto amplificador de las redes sociales y se utilizan estratégicamente en una población que crece en el complejo mundo de lo falso y la verdad sin mecanismos y métodos adecuados para distinguir entre ellos, el potencial de manipulación y erosión de la confianza en las instituciones y en la propia información se vuelve increíblemente peligroso.

    Sin embargo, ya existen varios mecanismos para hacer frente a la desinformación y varios nuevos intentos de abordar estos desafíos en la educación combinando las habilidades tradicionales de pensamiento crítico con las técnicas modernas de alfabetización digital, apoyadas por la integración sistemática del plan de estudios, la pedagogía crítica y la evaluación continua.

    El método SIFT (Stop, Investigate, Find better coverage, Trace claims), por ejemplo, desarrollado por Caulfield (Caufield 2023), ha mostrado resultados prometedores en la mejora de la capacidad de los estudiantes para evaluar la información en línea. La prueba CRAAP (Currency, Relevance, Authority, Accuracy, Purpose) desarrollada por (Blakeslee 2004) y utilizada principalmente por bibliotecarios podría adaptarse adecuadamente para abordar factores específicos de las plataformas de información, como el sesgo algorítmico, el contenido generado por los usuarios y la difusión de información errónea dentro de redes cerradas. Esta adaptación podría incluir también la motivación y la credibilidad del autor, el impacto emocional y más.

    Varios enfoques más tradicionales incluyen diversas combinaciones de aprendizaje basado en la indagación, lectura lateral y evaluación de fuentes, proyectos colaborativos de verificación de hechos, simulaciones y juegos de rol, análisis crítico de las narrativas de los medios de comunicación.

    Por último, siempre nos gusta concluir con los profesores y cargarles con todo el peso. Es cierto que los profesores deben servir de modelos de evaluación crítica mientras enseñan a los alumnos. También es aconsejable que su desarrollo profesional implique estar informados sobre las nuevas tendencias de desinformación, que aprendan y enseñen técnicas de evaluación, que desarrollen habilidades para guiar los debates de los alumnos sobre temas controvertidos, y más. Aunque los profesores, las escuelas y los sistemas educativos son cruciales, la cuestión de separar la mentira de la verdad en la educación va mucho más allá del aula. Los profesores son solo un componente de un desafío social más amplio que requiere un enfoque coordinado. Abordar este complejo problema exige una estrategia integral que implique la participación de la familia, el compromiso de la comunidad, iniciativas de alfabetización mediática, responsabilidad de las plataformas e investigación continua sobre la naturaleza y el impacto de la desinformación.

    La capacidad de separar la verdad de la mentira se ha convertido en una habilidad fundamental para el siglo XXI. El futuro de la ciudadanía informada y el discurso democrático depende de nuestra capacidad para preparar a los estudiantes para un panorama informativo cada vez más complejo. La verdad es que hoy en día no somos muy buenos en eso y que el rápido desarrollo de las tecnologías, la rápida disolución de las normas y la práctica de la desinformación en los niveles más altos de la sociedad sin rendir cuentas no sirven de ejemplo.


    Referencias

    Blakeslee S, (2004) «The CRAAP Test,» LOEX Quarterly: Vol. 31: No. 3, Article 4.
    Available at: https://commons.emich.edu/loexquarterly/vol31/iss3/4

    Caulfield M, Wineburg S, (2023), “How to Think Straight, Get Duped Less, and Make Better Decisions about What to Believe”, University of Chicago Press; First Edition (November 16, 2023)

    Centola D, Becker J, Brackbill D, Baronchelli A. (2018) “Experimental evidence for tipping points in social convention” .Science 360,1116-1119(2018).DOI:10.1126/science.aas8827

    Ecker U.K.H., Lewandowsky S., Cook J. et al (2022). “The psychological drivers of misinformation belief and its resistance to correction”. Nat Rev Psychol 1, 13–29 (2022). https://doi.org/10.1038/s44159-021-00006-y

    Greenemeier L (2018), “False news travels 6 times faster on Twitter than truthful news”, https://www.pbs.org/newshour/science/false-news-travels-6-times-faster-on-twitter-than-truthful-news

    Wineburg S, McGrew S, Breakstone J, Ortega T. (2016).” Evaluating Information: The Cornerstone of Civic Online Reasoning”. Stanford Digital Repository. Available at: http://purl.stanford.edu/fv751yt5934

    Xie J, Sreenivasan S, Korniss G, Zhang W, Lim C, Szymanski BK. (2011) “Social consensus through the influence of committed minorities”. Phys Rev E Stat Nonlin Soft Matter Phys. 2011 Jul;84(1 Pt 1):011130. doi: 10.1103/PhysRevE.84.011130. Epub 2011 Jul 22. PMID: 21

    Tenga en cuenta que este artículo ha sido traducido con la ayuda de la inteligencia artificial y revisado por personas que no son profesionales de la traducción. A pesar de nuestros esfuerzos por garantizar la corrección y fidelidad del texto, pueden quedar errores o imprecisiones. No dude en informarnos al respecto: chaireunescorelia@univ-nantes.fr